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En pocas ocasiones la arquitectura forma parte de los titulares en periódicos y otros medios de prensa masivos. En los últimos días, el nombramiento de Alejandro Aravena como Premio Pritzker 2016 ha puesto a la arquitectura latinoamericana y al chileno de 48 años, en la mira de los medios de comunicación.  El reconocimiento este año parece suscitar mayor interés que en versiones anteriores y pocos han querido quedar fuera de la discusión. Algunos lo han cuestionado por no estar premiando la trayectoria del arquitecto, sino más bien enfocarse en su compromiso social. Un vuelco del galardón hacia los logros humanitarios más que los disciplinares. Poniéndose a tono con los nuevos intereses de la sociedad y sus -no tan nuevas- necesidades, el Pritzker entrega una señal con esta elección, valorando a un arquitecto, cuya versatilidad lo lleva a desenvolverse entre el mundo académico, el público y el privado, con una obra que tiene sus bases en el profundo conocimiento de cada uno de los ámbitos que componen el contexto en el que opera, y que ha sabido transmitir su pensamiento no sólo con edificios, sino también a través de charlas TED, conferencias alrededor del mundo y publicaciones impresas. Ver más Ver descripción completa
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