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El encargo surge con por la necesidad de transformar una pieza sin mayor trascendencia espacial  ni constructiva,  en una operación de arquitectura que intenta reconocer la preexistencia y modificarla para recibir un nuevo programa. Esta modificación se lleva a cabo utilizando el remanente como un plinto que actúe de basamento a los nuevos requerimientos que el encargo solicitaba.  Estos se definen por aumentar la condición pública del proyecto, crear espacios intermedios que operen como diafragmas de acceso a las áreas privadas y liberar el suelo de implantación para aparecer nuevos espacios de múltiples usos, creando la mayor disolución posible entre interior y exterior. Así, surge un cuerpo que se apoya en lo remanente pero se diferencia claramente y en última instancia, lo modifica. Incluso plantea una nueva articulación que lo rodea completamente y lo hace desaparecer bajo el programa doméstico del encargo y sus distintas necesidades. Ver más Ver descripción completa
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