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La variada huella material de la práctica del arquitecto e ingeniero italiano Francisco Salamone, desplegada en los pueblos de la provincia de Buenos Aires entre los años 1936 y 1940, manifiesta el fomento al crecimiento y desarrollo en los municipios bonaerenses del interior a través de la obra pública. Mediante calzadas, mobiliario urbano, plazas y edificios públicos -entre los que se caracterizan los cementerios, mataderos y municipalidades- queda en evidencia la necesidad de la representación y destaque del estado traducido en una impronta de monumentalidad. En la actualidad, la dualidad en la obra construída de Salamone -entre edificios en ruinas y edificios municipales monumentales- no deja de demostrar la existencia de un rastro identitario presente en cada ciudad donde fue encomendado. Ver más Ver descripción completa
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