Agrandar imagen | Ver tamaño original
Un terreno que descendía en dirección al mar. Una atmósfera agreste de pinos y acacias nativos. Un cielo abierto y un mar que se perdía en el horizonte. Este fue el escenario punto de partida del proyecto para Casa Roland. Si bien el pedido programático del comitente fue el de una casa de veraneo de necesidades típicas, la casa debía satisfacer algunas particularidades. Debía configurarse en una sola planta donde ocurriera tanto la vida social como la privada, salvo por un espacio que debía ser independiente: un dormitorio en suite integrado a un lugar de trabajo y lectura, servido por un cuarto de baño y conectado con una expansión exterior exclusiva. Y así fue como se constituyó la vivienda. En la planta del nivel de acceso se ubicaron dos dormitorios y un amplio estar-comedor-cocina unificado; y por encima de este se situaron, con mayor independencia, la suite principal y el estudio-biblioteca requeridos por el cliente. Ver más Ver descripción completa
Compartir Compartir