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Construido en los años 80, este apartamento necesitaba de intervenciones importantes. El paso del tiempo se apreciaba en sus infraestructuras y en su organización, por eso la estrategia de rehabilitación se basó en sacar el máximo partido a sus cualidades trasladando su experiencia de ocupación a registros más contemporáneos. Con sólo 40m2 de superficie, este pequeño apartamento junto al mar se presentaba poco acogedor debido a una elección poco acertada de materiales, 30 años de uso intenso y una compartimentación poco cualificada (pero propia de su tiempo). El cliente buscaba una actualización funcional e infraestructural a bajo coste, pero manteniendo la organización del apartamento (con un dormitorio independente). La estrategia del proyecto se basó en potenciar la percepción de la luz y del espacio recurriendo a un abordaje minimalista y a la repetición del color blanco. Ver más Ver descripción completa
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