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El proyecto consideró la cubierta del edificio como fachada, la que es apreciada desde la privilegiada ubicación que ofrece el Castillo de Peñafiel. Por esta razón, dicha cubierta es una parte integral en la composición arquitectónica del proyecto. La reinterpretación en clave contemporánea de la construcción tradicional de bodegas vinícolas fue el punto de partida conceptual para la elaboración del proyecto. Por un lado, la base del edificio reinterpretó la construcción de bodegas enterradas en el terreno, como las que se encuentran bajo la ladera de la montaña del Castillo de Peñafiel. Se decidió enterrar la mayor parte de las instalaciones destinadas a la elaboración y maduración del vino. Se trata de una estructura de arcos parabólicos, de madera laminada, forma y material escogidos por su eficacia estructural. Ver más Ver descripción completa
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