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Como un trilito natural, la residencia del camino de Canterbury se compone de tres estructuras simples -revestidas en piedra volcánica-, que conforman un pasaje contemplativo. La separación entre las formas se hace evidente, como si fueran tres grandes rocas apoyadas una sobre la otro. La naturaleza orgánica de las paredes de piedra, colocadas a mano, dibujan una calle en el corazón de la casa; el nivel superior ofrece la protección sobre la entrada. La variación de los tonos en la piedra natural -a través de las diferentes escalas del edificio- tiene una presencia fuerte; la piedra volcánica usada en el edificio se deriva de un proceso volcánico similar al del bluestone, que se utiliza en las calles de Melbourne, por lo que se integra cómodamente al contexto. Los reflejos y detalles del fino color del vidrio permiten enfatizar la solidez de la piedra. Ver más Ver descripción completa
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