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Durante quince años nuestra oficina funcionó en una antigua casa de los años treinta en Providencia, lugar que compartimos con mis hermanos, hasta que en un período de bonanza la vivienda se nos hizo pequeña. El deseo de tener el lugar de trabajo a una distancia caminable respecto del lugar de residencia, sumado a los permanentes robos que sufríamos, nos obligó a itinerar durante dos años por distintas zonas en busca de una ubicación permanente. A fines de 2014 apareció una vieja oficina de abogados a la venta. Era el cuarto piso de un edificio de 1956 proyectado y construido por los arquitectos Gustavo Kreft y Rodrigo de Ferrari, que contaba con 200 m2 de superficie y 12 metros de frente al Parque Forestal. La vista privilegiada a la altura de la copa de los árboles y el cerro San Cristóbal como telón de fondo, la ventilación cruzada y los 2,72 metros de altura de piso a cielo fueron argumentos suficientes para concretar la compra. Sumado a ello, la propiedad se encontraba en un punto intermedio a seis minutos caminando de mi casa y a cuatro de la universidad donde trabajo diariamente. Ver más Ver descripción completa
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