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Este verde taller de trabajo se transformó en la parte central de un invernadero vacío construido al lado de una colina mirando al sur, el cual solía ser una cálida casa para vegetación. Un viejo pórtico de hormigón, cubierto de lianas y situado en la parte delantera, proporciona un camino de entrada al estudio. El espacio fue diseñado para albergar una oficina local de diseño paisajístico. El arquitecto pretendía construir un ambiente de trabajo íntimo y similar a un pequeño pueblo bajo la piel del edificio original, manteniendo la luz natural y la ventilación en el nuevo grupo de trabajo para lograr un relleno espacial de bajo costo y de energía verde. El espacio interno se divide verticalmente en dos: la zona a nivel de suelo para que el gran equipo de diseño trabaje estrechamente conectado y la planta superior para que una serie de pequeños equipos de diseño y gerencia trabajen de forma independiente. Ver más Ver descripción completa
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