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El proyecto fue encargado por una pareja de amigos, él empresario y músico, ella arquitecta y artista plástica y sus dos hijos. La petición principal fue el crear un espacio DIÁFANO; el terreno se encentra en un fraccionamiento de casas de fin de semana, frente a la laguna de Cajititlán y la Sierra de San Juan Cosalá, lugar que te convierte en espectador de la calma de los amaneceres, los reflejos constantes de la laguna durante el día y los espectaculares atardeceres de nubes y luces sobre las montañas. A esto responde el proyecto de la manera más clara y sencilla posible, con solo dos planos y dos volúmenes se crean todos los espacios, el primer volumen -PIEDRA- contiene los cuartos de maquinas y bodegas, nos separa y asila de la calle, su altura la justa para separar pero a la vez dejarnos intuir lo que hay detrás de él, ingresando se nos presenta una terraza abierta solo limitada por cuatro Sauces, árbol lacustre de la región, al final la terraza cubierta formada por los dos planos –CONCRETO- flotando sobre el terreno, con acristalamiento que permite ser abierta totalmente, ver atreves del espacio, ser partícipe de la luz cambiante del día, ser diáfana. Entre estos planos se encuentra el segundo volumen - MADERA CARBONIZADA- contiene los baños y la cocina y su ubicación responde a bloquear la luz del poniente, las columnas del lado opuesto se inclinan y mueven para dar una sensación orgánica como tallos de bambú, por ello nacen desde la tierra. De esta manera el proyecto enmarca y permite contemplar el paisaje frente a él desde cualquier punto del lugar. Ver más Ver descripción completa
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