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Gracias al aumento en la densidad urbana y la creciente demanda habitacional en ciertas zonas de le Ciudad de México, la población está buscando maneras de aprovechar al máximo sus espacios de azotea.  En este caso, el cliente y dueño de la casa contaba con un pequeñísimo cuarto de servicio, el cual quería habilitar como estudio completo con acceso independiente para rentar. Como estrategia, se demolió parcialmente uno de los muros y se agregó un volumen que alberga la cocineta, área de guardado, y un sofá-cama. Los dos volúmenes se conectan con una techumbre independiente que se extiende hacia la azotea y crea una terraza techada.  Este espacio se puede abrir completamente gracias a unas puertas de herrería que se esconden en un doble muro.  La intervención se marca con aplanado blanco y pintura, dejando aparente el ladrillo de la preexistencia.  Ver más Ver descripción completa
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