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La arquitectura tiene la capacidad de resarcir territorios comunes. Hemos leído y nos hemos actualizado de lo que sucedió pero aún parece todo muy cercano. La coyuntura nos rebasa y las acciones inmediatas perduran cada día más. Nuestro escorzo requiere proximidad y asimilación pues el sismo nos aferra a réplicas que aún desconocemos. Interpretamos solidaridad, silencio, empatía, incertidumbre, coraje, esperanza. Contenemos lo que nos desborda. Puede ser momento para desbordar nuestra arquitectura. “A veces…uno siente la necesidad de salirse de la corriente del río y sentarse en la orilla a observar las cosas desde afuera. Los acontecimientos se suceden, veloces y caóticos, y engendran remolinos contradictorios e incomprensibles. Es preciso aprender a mirar bajo la superficie, donde todo va más despacio y es posible intentar captar la naturaleza profunda de la historia que estamos viviendo…Es preciso distanciarse de los acontecimientos, encontrar una perspectiva más amplia y elaborada”, escribía Ryszard Kapuscinski sobre las crónicas que daban voz a la alteridad. Ver más Ver descripción completa
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