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¿Arquitectura política o arquitectura social? Debaten Andrés Jaque y Gustavo Dieguez

¿Arquitectura política o arquitectura social? Debaten Andrés Jaque y Gustavo Dieguez
La cobertura de la Bienal de Chile 2017 es presentada por:
¿Arquitectura política o arquitectura social? Debaten Andrés Jaque y Gustavo Dieguez, Izquierda: MoMA PS1 YAP 2015 - COSMO / Andrés Jaque / Office for Political Innovation. Derecha: We Can Xalant / a77 + Pau Faus. Image © Miguel de Guzmán / Susana Muns, Pau Faus, Angel Escalera, a77
Izquierda: MoMA PS1 YAP 2015 - COSMO / Andrés Jaque / Office for Political Innovation. Derecha: We Can Xalant / a77 + Pau Faus. Image © Miguel de Guzmán / Susana Muns, Pau Faus, Angel Escalera, a77

Andrés Jaque (Office for Political Innovation) y Gustavo Dieguez (A77) fueron una de las duplas que formaron parte de 'Lucha Libre', un formato nuevo de discusión en la XX Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Chile. Moderados, o mejor dicho, provocados por el árbitro Juan Pablo Corvalán (Supersudaca), el español y el argentino discutieron sobre los contrastes, consensos y contradicciones de las denominadas prácticas "sociales" y "políticas".

El encuentro estuvo marcado por la defensa de ambos ejercicios ante las aparentes contradicciones que podrían presentar debido a un sistema económico que todo lo reduce a la creación de valor, incluso cuando se tengan las mejores intenciones. Asimismo, Corvalán empujó el debate a esclarecer si el escenario de autoencargo y los encargos públicos son en realidad meros espejismos. Mientras Jaque plantea que "a todos nos paga el demonio, [pero] eso no significa que no podamos tomar decisiones concretas", Dieguez asegura que su enfoque —ya sea autoencargo o encargo directo— apunta a incidir en la "instalación de la agenda en las prácticas comunitarias y cooperativas".

A continuación, ofrecemos la transcripción íntegra del debate realizado el pasado viernes 27 de octubre en el Parque Cultural de Valparaíso.

Juan Pablo Corvalán: A77 tiene una práctica que tiene que ver con lo social. Ellos efectivamente hacen hasta biblioteca, donde participan niños, tocan lo cotidiano de la infancia y tenemos acá a Andrés Jaque, que dice que innova políticamente. Y hay personajes que ponen en duda cuando alguien declara que va más allá de la esfera de su disciplina y entra en la esfera de lo público, que es el caso de ustedes dos. Entonces, la primera pregunta es ¿quién te paga a ti para trabajar en lo público? ¿En qué lista estás tú? ¿En la lista de COPEC, por ejemplo? ¿Te paga COPEC? ¿Quién les paga a ti Andrés?

Escaravox / Andrés Jaque / Office for Political Innovation. Image © Miguel de Guzmán
Escaravox / Andrés Jaque / Office for Political Innovation. Image © Miguel de Guzmán

Andrés Jaque: Lo primero. Yo creo que todos los arquitectos somos políticos. Toda la arquitectura es política. No se trata de decir "yo voy a ser político, voy a innovar políticamente, yo voy a hablar de cómo mi arquitectura es política". Peter Einsemann negaría que la arquitectura es política, pero su arquitectura es tan política como la nuestra. La cuestión es: ¿qué política hace tu arquitectura? y qué formas de política estás tú dispuesto a discutir. Esa es la pregunta para mí. Lo segundo: ¿quién nos paga? En realidad creo que a todos nos paga el demonio. Eso no significa que no podamos tomar decisiones concretas.

JPC: Todo billete es limpio entonces.

AJ: No. Todo billete es sucio. En realidad todos formamos parte de ecosistemas de culpabilidad. La cosa es cómo nos relacionamos con eso. Cómo estamos dispuestos, por ejemplo, a tomar decisiones que pongan límites. Cómo estamos dispuestos a pedir cuentas o cómo estamos dispuestos a señalar en qué direcciones creemos que las cosas pueden evolucionar. Para mí eso es la política.

JPC: Muy buena respuesta, rotunda. ¿A77 piensa lo mismo? [a Gustavo]

Gustavo Dieguez: Parafraseando a Andrés, toda arquitectura es social y todo lo social es político. Entonces no sé si se puede decir "esto es social y esto es político". No sé si hay una división tan clara. Ahora, tampoco todo el dinero es sucio, pero es bastante sucio. En todo caso, uno se siente con más culpa o menos culpa. Depende del caso, no todos los dineros son iguales. Hay veces que el dinero que viene de un lugar no tan claro y en otro sí y te da más tranquilidad.

We Can Xalant / a77 + Pau Faus. Image Cortesía de Susana Muns, Pau Faus, Angel Escalera, a77
We Can Xalant / a77 + Pau Faus. Image Cortesía de Susana Muns, Pau Faus, Angel Escalera, a77

JPC: Ninguno respondió la pregunta. [Al público] ¿Se dieron cuenta? Vamos a la discusión concreta. ¿Tú eres de izquierda o derecha, Gustavo?

GD: Soy peronista. El peronismo es todo: izquierda, derecha, centro, todo. Tengo esa facilidad... Una mirada de lo colectivo —póngale la ideología que sea— me parece que la izquierda tiene más identidad con eso. Son preguntas blanco o negro: izquierda/derecha, sucio/limpio. Bueno, izquierda.

JPC: Andrés, ¿derecha o izquierda?

AJ: Izquierda. No tengo ninguna ambigüedad sobre eso. Estoy a favor de los derechos civiles, estoy a favor de los derechos LGTB y estoy a favor de la igualdad al acceso de los recursos. Estoy a favor de la extensión de lo público. Estoy a favor de la legalidad internacional. Estoy a favor de los derechos medioambientales y el reconocimiento de los no-humanos y sus derechos. Yo no tengo ninguna ambigüedad sobre eso. Soy absolutamente de izquierda.

¿Qué es lo que pasa? Que la izquierda por supuesto tiene que expandirse, desarrollarse. En lo que nos concierne es cómo podemos hacer del mundo en el que vivimos uno más justo. Esto no es un proyecto retórico. Estamos rodeados de proyectos de racismo, de desigualdad, de concentrar el control y el poder en muy pocas manos. Esto ni siquiera es una cosa que se nos oculte. Hay mucha gente que dice "el mundo está fatal, pero en lugar de arreglarlo, voy a salir bien parado de este desastre" o podemos pensar que la arquitectura tiene una vocación pública, colectiva, urbana y que puede intervenir para construir el ecosistema. Pero la izquierda de los años 20 no es la misma de ahora. Tenemos diferentes proyectos y por eso estamos trabajando en eso. No sabemos exactamente cómo hacerlo, pero por eso tenemos que seguir experimentando [aplausos].

MoMA PS1 YAP 2015 - COSMO / Andrés Jaque / Office for Political Innovation. Image © Miguel de Guzmán
MoMA PS1 YAP 2015 - COSMO / Andrés Jaque / Office for Political Innovation. Image © Miguel de Guzmán

GD: En el contexto en el que estamos parados, de reconocer toda esta cuestión de los derechos, del trabajo colectivo, es donde se vuelve difícil el tema del dinero porque generalmente esa situación de cómo producir recursos, de cómo hacer que los proyectos se puedan autogestionar. Esa es la gran dificultad: producir un mecanismo por el cual entren los recursos de una forma lo más justa posible. Ese es un desafío y muy difícil de resolver. En un punto cuando tenemos que llevar un proyecto público y social adelante, en muchos casos tienen que ver con la autogestión. No tenemos otra forma. Cuando empezamos a trabajar con Lucas Gilardi en el estudio después de la crisis argentina [de 2002] la única forma que encontramos fue reconstruirnos a partir de pensar que podíamos hacer las cosas nosotros mismos y sin esperar que alguien nos llame a hacerlo. Ese es un tema de voluntad, de ejecución algo político.

JPC: No reciben encargos entonces.

GD: Ahora sí, pero el hecho es que para empezar a trabajar hubo que construir una plataforma desde la nada, donde creíamos que podíamos hacer algo.

JPC: Pero cuánto porcentaje es de encargo y cuánto de autoencargo. ¿Quién paga cada cosa?

GD: Es la mitad. Ahora últimamente tenemos más encargos del gobierno de derecha que del gobierno de los Kirchner en encargos que tienen que ver mayormente con equipamiento comunitario, por lo cual a nosotros no nos parece un mal encargo.

Parte del trabajo de A77. Image Cortesía de A77
Parte del trabajo de A77. Image Cortesía de A77

JPC: Acabas de decir que recibes más encargos del gobierno de derecha que de antes. Entonces da lo mismo que sea de derecha o de izquierda si el encargo te parece éticamente razonable. ¿Cuáles son esos parámetros? ¿Cómo evitas que estés validando un proceso justo o agregando valor al suelo? Estamos en un proceso donde toda la teoría urbana la tiene muy clara, en el cual la urbanización es insustentable e injusta. Ese proceso tiene un mecanismo donde los arquitectos son un instrumento.

Alguien comentaba antes que cuando estudió arquitectura pensó que entraría a la esfera pública, pero da la impresión que hoy los arquitectos sirven para firmar los planos de una inmobiliaria y si no quieren hacer eso, tienen que tener una práctica privada y buscar clientes, agregar valor o hacer activismo.

Hacer activismo te sale el tiro por la culata porque al final estás inserto en el mismo proceso, mejorando lugares frágiles y marginales para que tengan un valor para la especulación. ¿Cómo ven ese proceso mayor? ¿Hay un límite? Si a mí me parece una ética propia buena y me pagan, ¿lo hago independiente de esa crítica mayor? O no construir, que es otra postura que anda dando vueltas, porque todo está malo.

Super Powers of Ten / Andrés Jaque / Office for Political Innovation. Image © Jorge López Conde
Super Powers of Ten / Andrés Jaque / Office for Political Innovation. Image © Jorge López Conde

AJ: Esa no es una opción. Las políticas ya no son las políticas de blanco o negro. En realidad, sería una gran irresponsabilidad abandonar la práctica de la arquitectura a las fuerzas del neoliberalismo. Por supuesto, ninguno de nosotros va a hacer una revolución solo ni vamos a cambiar el contexto y eso sería terrible. Imagínate una sociedad donde un individuo o un pequeño grupo puede completamente transformarlo, pero también es verdad que para bien o para mal no vamos a cambiar el clima de xenofobia que hay ahora mismo en la Unión Europea, por ejemplo. Imaginaros que todos los agentes culturales, todos los arquitectos, urbanistas y médicos que tienen ideas contrarias a la xenofobia abandonasen sus trabajos. Si dejasen un vacío que fuera ocupado por médicos fascistas, con argumentos racistas o arquitectos que usan la arquitectura para ser racistas, tendría un efecto desastroso. No podemos caer en la nostalgia de los superpoderes. Ninguno de nosotros va a llegar a tener superpoderes como para acabar con un xenófobo como el que tenemos ahora, pero tenemos la enorme responsabilidad desde nuestras pequeñas posiciones para no dejar espacio, intentar expandirnos todo lo que podamos para ocupar espacio y hacerlo de otra manera. Yo creo que ese es un compromiso político que va más allá que decir "no me voy a manchar en la situación, voy a mantenerme en este estado adolescente de no definirme". Por supuesto, haciéndolo también formamos parte de la maquinaria.

GD: La táctica que estamos tratando de usar ahora es incidir en la educación. Todos los proyectos que tenemos tienden a contagiar a nuestros colegas a trabajar en la educación media y pública. Nuestra participación en esta Bienal tiene que ver con eso, no solamente proyectos que hicimos y tienen algún vínculo con la infancia, sino también apostar a incidir en una manera muy estratégica sobre la educación pública.

Parte del trabajo de A77. Image Cortesía de A77
Parte del trabajo de A77. Image Cortesía de A77

Miembro del público: ¿Cuál es el ámbito de la acción? Porque he visto que Andrés tiene un ámbito de la acción súper controlada. En los proyectos que tienden a ser sociales son bajo una especie de burbuja de control. ¿Cuántos de esos proyectos se hacen más cercanos, con el roce a la calle?

AJ: Nosotros hicimos un proyecto que se llamaba Ikea Disobedients, en un momento en el que en España el gran tema que estaba en las portadas era los desahucios. Durante la crisis económica a la gente que no podía pagar se les echaba de sus casas. Nosotros hicimos un proyecto que era un catálogo de gente que desde sus casas estaban haciendo proyectos solidarios, en respuesta a una campaña de Ikea que reclamaba que las casas fuesen el lugar donde te desconectabas con el mundo. Dentro de ese catálogo había una mujer que se llamaba Canela, que cocinaba para sus vecinos y lo hacía porque ninguno tenía dinero y había encontrado una economía alternativa.

Casa en Never Never Land / Andrés Jaque / Office for Political Innovation. Image © Miguel de Guzmán
Casa en Never Never Land / Andrés Jaque / Office for Political Innovation. Image © Miguel de Guzmán

En un momento determinado lo compró el MOMA y entonces salió en los periódicos. Habían varias críticas que decían que cómo se puede hacer un proyecto de ese tipo que aparezca en el MOMA. ¿Qué tipo de acción puede tener eso? Sin embargo, fue muy eficaz. A los pocos meses intentaron echar a Candela de su casa porque no pagaba la hipoteca. El hecho que había estado en los periódicos toda esa discusión hizo que Candela ya era conocida en su barrio y se organizaron manifestaciones que terminaron produciendo el efecto de que Candela no pudo ser expulsada de su casa.

Si no entendemos que nuestro mundo es mediático, que una persona como Candela tiene que estar en los museos de la misma forma que está Lady Di. No entendemos la verdadera capacidad de la arquitectura. Si la arquitectura tiene que operar en la calle, también tiene que operar en los museos, igual que en los parlamentos y en las oficinas de patentes.

Yo creo que la cuestión no es si tiene que operar en la calle o en los museos. La cuestión es "¿cómo somos relevantes?" y la manera en que la arquitectura es relevante es ocupar todo: los bancos, las estructuras de poder económico, las oficinas de patente, las éticas de museos, la venta de camisetas. En el momento en que podamos entender que la arquitectura envuelve todos esos espacios de interacción social es cuando la arquitectura empieza a ser relevante. Al final tenemos que tener un impacto y yo lo propongo como un proyecto. Y para llegar a tener impacto en el caso de Candela, quizás tenemos que hacer 500 cosas que no tienen impacto, pero no vamos a dejar de intentarlo.

Parte del trabajo de A77. Image Cortesía de A77
Parte del trabajo de A77. Image Cortesía de A77

JPC: [a Gustavo] ¿Tú tienes maneras de medir lo que dice Andrés? ¿Tú mides lo que haces?

GD: Se puede medir. Está todo muy bien, pero me parece que incidir en la educación, que es incorporarse en los equipos de educación. El concepto sería estamos a cargo de pensar en cómo incidir en la educación. ¿De qué forma incidimos en la comunicación? La información en Argentina está totalmente acaparada por monopolios y transmiten una idea del mundo que tiene que ver con la salvación individual, la idea del emprendedor, la persona que sí vale por sí misma y que todo lo que tiene lo hace por su trabajo y se pierde en el camino toda la idea del trabajo colectivo, comunitario. Entonces, ¿de qué forma incidimos en la instalación de la agenda en las prácticas comunitarias y cooperativas? Hay una forma de hacerlo, y hagámoslo. Si después hay que medirlo, primero que hay confiar en hacerlo. Medirlo será parte del trabajo. 

JPC: Gustavo desliza una crítica a la idea del emprendedor, a la idea de la innovación, dar valor que se especula. Y tu oficina, [a Andrés] es de innovación política, ¿tú te arrepentiste del nombre con el pasar del tiempo? ¿tú sigues siendo un innovador?

AJ: La razón por la cual nos llamamos [Oficina de] Innovación Política es porque el término ha sido secuestrado. En realidad la innovación viene de la producción de la verdad colectiva. El término de innovación es el término del que se hablaba de aquellos herejes que iban en contra del dogma, y que eran innovadores, se salían de dogma. El término fue secuestrado en el siglo XIX por las corporaciones que reclamaban que la innovación era su manera de producir conocimiento que podía circular económicamente. Entonces se añadió esta idea de que entregaba un valor, pero yo quiero reinvindicar que hay otros valores, que hay otras formas de añadir valor a lo que hacemos y que esa forma de añadir valor es política. Por eso nos llamamos así, porque planteamos que la arquitectura por supuesto genera valores, pero no necesariamente valores del libre mercado, pueden ser otros muchos.

Parte del trabajo de A77. Image Cortesía de A77
Parte del trabajo de A77. Image Cortesía de A77

JPC: Pero si tú solamente entiendes esa definición de innovación. ¿Cómo lo hacemos con el resto que no entiende? 

AJ: Lo explico a través de nuestro trabajo. Lo que queremos hacer es demostrar que hay un espacio para hacer eso y ese espacio tiene que disputar también las palabras a otras organizaciones. Creo que la arquitectura está secuestrada por valores corporativos. La propia idea de medir el impacto es una idea corporativa. Nosotros no tenemos por qué medir el impacto, podemos generar relaciones o seguir trabajando o ver cómo el tema de alguien nos supone un tema de discusión. Eso es otra forma de pensar en los resultados. En la arquitectura tenemos la necesidad de colocar nuestra profesión como una que tiene relación con lo político, con la polis y eso nos corresponde a nuestra generación.

JPC: ¿Y si les encargan una casa para ricos? ¿la hacen?

GD: No

AJ: Si me encargan una casa para ricos, yo la hago. Una vez me encargaron una casa de vacaciones en Ibiza y en realidad lo primero fue pensar en quiénes serían los clientes. No eran solamente los humanos que la iban a habitar. Esa casa tenía un impacto enorme. Estaba en medio de un valle que tenía aves migratorias, muchas otras realidades que estaban afectadas por la casa. En realidad sobrevaloramos al cliente. El cliente es una pequeña parte del impacto y receptor de la arquitectura. Desde luego estaré dispuesto a hacer lo que me encarguen, pero lo haré de una determinada manera y pondré condiciones.

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Sobre este autor/a
Nicolás Valencia
Autor
Cita: Nicolás Valencia. "¿Arquitectura política o arquitectura social? Debaten Andrés Jaque y Gustavo Dieguez" 04 nov 2017. Plataforma Arquitectura. Accedido el . <https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/882510/arquitectura-politica-o-arquitectura-social-debaten-andres-jaque-y-gustavo-dieguez> ISSN 0719-8914

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