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El tipo edificatorio áulico y los tradicionales espacios industriales, como las atarazanas medievales comparten (como mínimo) tres condiciones esenciales. En primer lugar, el espacio es continuo y sin distribuidores, pasando de habitación en habitación. Además, los vanos estructurales son equivalentes, mayoritariamente regulares o proporcionales y adaptables. Finalmente el volumen de estos espacios seriados no se relaciona únicamente con su proporción interna, sino con una interpretación unitaria del edificio. Por supuesto, otras múltiples condiciones detectables a primera vista separan y especifican ambas tipologías. Esta casa hereda de un modo ambiguo estas tres condiciones comunes. Su estructura se organiza en cuatro crujías continuas de proporción longitudinal. El número impar de líneas estructurales flirtea desde la modernidad con el paradigma clásico de los simétricos palacios venecianos tetrástilos, al disponer una crujía central doble. De algún modo ocupa un espacio entre los ritmos estructurales clásicos y las estructuras seriadas de los talleres preindustriales. Ver más Ver descripción completa
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