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Una isla.Estar en una isla y luego dentro de un jardín, propone un estado de ánimo en el que la mente puede derivar hacia un lugar pacífico de reflexión. El jardín en San Giorgio tiene una estructura de caminos en abanico, comenzando desde el claustro de Palladio hacia la Laguna. La Capilla de la Mañana está ubicada al lado de uno de estos largos senderos, justo antes de que este paseo se encuentre con el agua. El bosque.La capilla se presenta como un muro paralelo al camino. Este muro tiene una puerta, que ofrece la opción de apartarse del sendero y adentrarse en el bosque, abandonando el destino conocido en favor de lo desconocido, a riesgo de desorientarse. La capilla se convierte en una puerta al bosque, hacia esa entidad más grande a la que pertenece: una cúpula natural formada por las ramas de los árboles. La condición fragmentaria de la capilla se complementa así con el bosque de pinos, y toma prestadas sus cualidades naturales de los árboles: el olor, el aire fresco, los sonidos y la luz. Ambos elementos, lo construido y lo vegetal, forman un espacio natural que abraza al visitante y crea un lugar para quedarse. Es un cambio de ritmo, un cambio de respiración. Ver más Ver descripción completa
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