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El Blog de Fundación Arquia nos trae un artículo que hace una reflexión desde una experiencia personal, sobre cómo la memoria no debe ser tratada de forma ascética, puesto que no bastan estudios técnicos y tipológicos de un determinado patrimonio arquitectónico o del reconocimiento de las características de un sitio, de sus costumbres o historia. La memoria es emocional y por ello, se necesita entender el verdadero significado del lugar y el valor de esa arquitectura más allá de lo material.  Un día, hace tiempo, me encontraba paseando por las callejuelas de un pueblo de las rocosas y agrestes sierras de mi Almería natal, escudriñando esas tipologías constructivas populares que tanto atraen mi atención. Un señor se me acercó y me dijo: “¿Has visto los molinos?”. Efectivamente, yo ya había trepado por el barranco, sorprendiéndome de la cantidad de estas construcciones que existían, ya en un estado de abandono total. Ver más Ver descripción completa
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