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La noche en que vi estos dibujos soñé… y mucho. A la mañana siguiente, desperté reflexiva-exhausta de tantos lugares por los que había  recorrido, así que decidí que había que escribir sobre esos paisajes que asaltaron mis sueños. ¿Qué tenían de especial? ¿Qué fue lo que me atrapó –entrampó– en ellos? Colores vibrantes, laberintos, caminos sin fin o intersectados, umbrales, ramificaciones, organicidad… ¿Hace cuánto que no dibujamos (o hablamos de) lo que soñamos?  Mientras dormimos el sueño es la mente jugando. Que unos dibujos conecten con ese mundo surreal, manifiesta que pudieron haber sido generados de los sueños, inconscientemente. Sea así o no, todo lo que se interponga a lo onírico, es importante. En las profundidades del ensueño nos reencontramos con lugares de realidad transformada/redibujada, acorde y afín a nuevos recorridos más transitables. De ahí brota un germen creativo de nuevos proyectos, apropiaciones y reinterpretaciones. Ver más Ver descripción completa
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