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En ocasiones la arquitectura se presenta como objeto de responsabilidad, como un ejercicio de reconocimiento de su autoría, con el objetivo de definirla y delimitarla. Nos urge la necesidad de saber quién fue su autor, de reconocer a quien fue capaz de la realización de tales invenciones. Otras tantas veces, la arquitectura no reclama la presencia de responsable alguno; de ahí que se hable de arquitectura anónima o “arquitectura sin arquitectos”, es decir, una arquitectura meramente popular. En el caso de Carme Pinós, inevitablemente, lo construido habla de quién lo construyó. Su arquitectura deja entrever la energía que emana de su persona. Una arquitectura vibrante, directa, tensa; recorrida por una continua agitación que la domina. En ella, los elementos están en continuo movimiento de una forma totalmente infundada, no por su propia virtud.  Ver más Ver descripción completa
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