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Nuestra idea era obliterar la pequeña capilla de abedules blancos de Karuizawa. Colocamos al azar cuerpos estructurales hechos con acero, cubiertos por troncos de abedul, como si fueran árboles en el bosque. Estos apoyan el techo vidriado de la capilla. Los bancos están hechos de vidrio y acrílico. Cubrimos el suelo con musgo dentro y fuera de la capilla, logrando que la capilla desapareciera entre los abedules. Próximo hacia la capilla, se colocó una obra de arte en forma de corazón del artista francés Jean -Michel Othoniel. Ver más Ver descripción completa
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