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José Luis Fernández del Amo (1914-1995) se inscribe en el panorama de la arquitectura española de posguerra, acompañado de proyectos y obras distanciados del aura académica. Sus trabajos circulan como mensajes clandestinos que descubren caminos, insinúan verdades, apoyan voluntades y desaparecen entre una multitud poblada de diversos intereses. En su persona, como en muchos de los hombres de su generación, se da la circunstancia de tener que iniciar su biografía profesional atrapado entre los conflictos de una decepción y un cambio de actitud espiritual ante la vida. Decepción ante la lacerante crueldad de una guerra civil que provoca, entre aquellos que la sufren, un cambio interno frente al drama que estos conflictos desarrollan.  Fernández del Amo inicia, en la década de los años cuarenta, su andadura como arquitecto; ligado desde un primer momento a una practica activa de la arquitectura y vinculado a las vanguardias artísticas que no dejaron de alimentar su “tentación progresista”. Su arquitectura se abría paso a través de gestos renovadores; encuadrados y enfocados en traducir las corrientes formalizadoras del ideario popular español en los nueve códigos del movimiento moderno, escapando de la aplacadora mirada del regio neoclasicismo imperial. Sus dos vertientes más significativas —tanto los trazados y arquitecturas de los nuevos poblados rurales, como la espacialidad de su arquitectura religiosa— ejemplifican la realidad de su modo de hacer: la racionalidad de su contenido espacial, el repertorio orgánico en el discurrir de sus plantas, la superación moral del espacio interior y exterior, la adecuación al medio natural, la funcionalidad de los materiales o la libertad de la forma.  Ver más Ver descripción completa
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