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Hablar hoy en día de infraestructuras significa hablar de geopolítica, y conectividad como factor clave de competitividad global, y por conectividad no debe entenderse solo infraestructuras físicas, aunque sean carreteras para vehículos sin conductor, o túneles para el hyperloop. En el siglo XXI, la conectividad comprende lo físico y lo digital en un mundo donde la implantación de la tecnología 5G, que es la que permitirá el desarrollo de la economía digital, se está negociando mientras escribo esto. De hecho, en 2020 todos los países de la Unión Europea deberán disponer de, al menos, una ciudad principal con 5G disponible comercialmente, y en 2025 el despliegue deberá ser total. Siempre ha habido una estrecha conexión entre geopolítica y construcción de mega infraestructuras: los romanos construyeron carreteras que perduran como prueba de su dominio, pero desde entonces el poder global ha ido cambiando y creando nuevos riesgos y desafíos para las relaciones internacionales, tal y como lo describe el World Economic Forum 2019 [pdf]. En la actualidad, vivimos un mundo donde Estados Unidos está tratando de reformular ciertos acuerdos internacionales, a la par que China ha establecido relaciones con muchas naciones a través de un megaproyecto, el China Belt Road, y por supuesto hay tensiones entre ambos que nos afectan a todos. Ver más Ver descripción completa
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