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Producto de la  incertidumbre programática, la variedad de los estilos de vida individuales y la imposibilidad de planificar los modos de habitar a futuro, nuestros espacios arquitectónicos han comenzado a poner en crisis sus límites. La imposibilidad de acotar los modos de accionar contemporáneos en recintos determinados, sumados a los nuevos requerimientos de adaptabilidad y mutación constante de los micro-espacios, han dado lugar a la manifestación de diversas estrategias arquitectónicas en pos de una búsqueda de la flexibilidad en el habitar.  Hoy parece más claro que nunca que nuestra civilización ha abandonado la estabilidad con la que el mundo se presentó en el pasado para, por el contrario, asumir el dinamismo de todas las energías que configuran nuestro entorno. Precisamente porque en nuestra cultura contemporánea atendemos prioritariamente al cambio, ya no podemos pensar en recintos firmes, establecidos por materiales duraderos sino en formas fluidas, cambiantes (…) Ignasi de Solà-Morales, Territorios: Arquitectura líquida. 2002 Ver más Ver descripción completa
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