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Vallirana 47 es un edificio entre medianeras, construido en 1923, bastante anónimo y discreto. Su valor no radica en ninguna singularidad, sino en el sentido de continuidad de una época. Tenía una distribución convencional de pasillo y estancias pequeñas, poco alterada, e interiores con pavimentos de mosaico hidráulico, molduras de escayola en algunos techos, puertas y ventanas altas y estrechas de madera pintada, persianas de librillo, etc... En algunas de las viviendas aún había elementos originales que hoy en día cuestan de encontrar. Estimulados por la idea de intervención de Pontejos (conservación y preservación), dimos un paso más allá en las estrategias de aprovechamiento y transformación de preexistencias ensayadas en obras anteriores, llevando la actuación a un nivel de hibridación entre lo nuevo y lo viejo al que no habíamos llegado nunca antes. Actuamos con la identidad del edificio de manera a la vez continuista y disruptiva, con una actitud respetuosa y a la vez lúdica. El nuevo orden espacial se superpone de forma expresiva al existente, mediante la fricción y el desplazamiento. Pavimentos y techos contienen el orden y jerarquía de espacios original, mientras que los tabiques concentran al mismo tiempo parte de esta memoria y también lo transformado. Ver más Ver descripción completa
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