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¿Puede una obra construida manifestarse como el reflejo honesto de los pensamientos de un arquitecto? Es notorio que en el campo de la arquitectura, en muchos casos, los procesos de diseño se encuentran condicionados por cuestiones asociadas a la cultura de los clientes, a sus requerimientos, a sus hábitos o a su presupuesto, excediendo las búsquedas personales de los propios proyectistas. Probablemente, si hay un campo libre de condicionantes y propicio para la libertad proyectual es el del autoencargo. Cuando los arquitectos diseñan para sí mismos –o en otras palabras, son sus propios clientes-, tienen la posibilidad de explorar la disciplina sin restricciones, produciendo obras que evidencien sus ideas y manifiesten sus creencias respecto a qué es lo esencial en términos del espacio, la luz y la materialidad. Ver más Ver descripción completa
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