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La arquitectura moderna sentó nuevas prioridades en torno al habitar. Si bien los arquitectos que formaron parte de este movimiento poseían intereses y búsquedas muy heterogéneas, es posible encontrar ciertos puntos de contacto que vincula sus modos de operar. Basándose en nociones higienistas, la iluminación y la ventilación de los espacios arquitectónicos se asentó como una de las búsquedas de mayor prioridad. La conexión y continuidad entre los interiores y los exteriores comenzó a potenciar una arquitectura de límites indefinidos, donde los jardines, las terrazas y los patios –así como sus paralelos a escala urbana: parques, plazas y boulevares- comenzaron a tomar una mayor relevancia. De esta manera, los solariums, las piscinas, los estanques y todas las áreas asociadas al “ocio en el exterior” comenzaron a diseñarse de manera integral, formando parte del proyecto arquitectónico. Ver más Ver descripción completa
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