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El edificio se ubica en el Campus de Majadahonda del Instituto de Salud Carlos III, fundamentalmente dedicado a investigación. Como parte de un plan de modernización de sus instalaciones, el Instituto convoca un concurso público para la rehabilitación y ampliación del edificio 53, el primero que se construye en el Campus en la década de los sesenta. El proyecto ganador del concurso comprende la renovación completa del edificio, su ampliación con nuevos volúmenes edificados que lo conectan a otros edificios existentes y su conversión a uso administrativo, biblioteca y aulario para investigadores, e incluye la urbanización de unos 14.000m2 en su entorno próximo. Las restricciones de partida del viejo edificio resultan ser, pese a su aparente inconveniencia inicial, muy beneficiosas para el proyecto, especialmente en la ideación de su imagen exterior y en el desarrollo de su sección. El edificio pre-existente presenta deficiencias estructurales notables y consta de tres niveles de escasa altura libre, con largos pasillos y una multiplicidad de espacios mínimos, heterogéneos y mal conectados, que requieren una reestructuración integral. A tal fin, se demuele la totalidad de forjados, se refuerza estructuralmente el conjunto y se practican aberturas en los nuevos forjados, formando espacios a doble y triple altura que reducen la longitud de los pasillos, mejoran la iluminación natural y favorecen la interconexión entre estos espacios comunes, que se habilitan como áreas de estancia para el encuentro informal de los investigadores. La envolvente del edificio rehabilitado se resuelve mediante una fachada ventilada ligera, energéticamente eficiente, realizada con diversas texturas y un mismo material –chapa de acero–, lo que proporciona coherencia al heterogéneo conjunto original y permite reducir la materialidad y los costes de ejecución. La estrategia de envolver el viejo voladizo existente en todo el perímetro responde igualmente a varios fines: permite alojar en su interior instalaciones y los soportes de las mallas metálicas de fachada, al tiempo que origina un potente saliente en el nivel superior que caracteriza la volumetría del edificio. La modulación de la doble envolvente de la biblioteca contribuye, igualmente, a dar unidad al conjunto. En este módulo, el ritmo de la chapa oculta los caóticos huecos de la fachada original y genera un espacio de transición entre interior y exterior que ayuda a regular la luz y protege los espacios tranquilos de la biblioteca de su entorno. Ver más Ver descripción completa
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