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Este artículo fue publicado originalmente en Common Edge. La arquitectura es un campo de estudio en el cual los programas universitarios de otras disciplinas no suelen profundizar. Los únicos cursos que plantean cruces son los de investigación sobre historia del arte, pero allí, los estudiantes aprenden que la arquitectura es tan solo un conjunto de estilos diversos que se fueron transformando a través de los milenios -como si tan solo fuera una forma de expresión visual-. Hace algunos años, generé una serie de propuestas para concientizar a los estudiantes -no arquitectónicos- sobre qué es la arquitectura y cuál es su papel en el mundo. La Universidad de Hartford, donde me encontraba trabajando en la facultad de arquitectura, abrió una búsqueda de ideas para el desarrollo de nuevos cursos interdisciplinarios electivos abiertos a todos los estudiantes universitarios, cuyo fin sea el de explorar la relación existente entre dos o más disciplinas. Personalmente, y como a muchos arquitectos, a mi siempre me ha gustado el cine. En parte porque creo que los directores de cine y los arquitectos operan de una manera muy similar: reúnen el conocimiento de una gran cantidad de personas para crear experiencias y atmósferas. En el cine, todo transcurre en el encuadre que se ha montado en la “puesta en escena”, en la arquitectura en cambio, lo relevante es la experiencia tridimensional del espacio -influida por el tiempo-. ¿Podría una experiencia cinematográfica funcionar para los no- arquitectos como un portal de acceso a la arquitectura? ¿Podría permitirnos reflexionar sobre los modos en los que experimentamos nuestro entorno construido y las cosas que este alberga? ¿Qué impacto puede tener la arquitectura en nuestro bienestar? Ver más Ver descripción completa
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