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La tradición de la arquitectura, y muchos persisten en ello, insiste en concebirla como la construcción del espacio. Así una casa siempre será la óptima coordinación de los distintos espacios que demanda el habitar. Pero una casa también es, sobre todo si pensamos que la familia ya lleva un buen tiempo constituida y lo que ahora se proponía era una instalación “definitiva”, un significativo número de objetos que configuran el universo de lo doméstico ¿Qué será, en esta segunda mirada, la arquitectura? O ¿Puede la arquitectura configurarse en base a los objetos? Una clasificación elemental de los objetos puede derivar en una discusión sobre su condición pública. Así podemos ir agrupando objetos para destinar a lo visible y otros a lo oculto. Una silla: visible, una cama: depende, un juego de sábanas: oculto, un maceta: visible, una televisión: depende, una botella de whisky: oculto. Y cuando reúnes un listado inicial de objetos, elementalmente clasificados, la demanda estructural viene sola. La casa, entonces, será un gran tablero pendiente de fragmentación y solo se requerirá definir dos sistemas flexibles y adecuadamente discriminados. Ver más Ver descripción completa
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