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El trabajo de desarrollar proyectos de confort, especialmente acústicos, es algo ingrato, ya que sólo le prestamos atención cuando los espacios no funcionan correctamente. Existen algunos reclamos comunes: escuchar la conversación de la habitación contigua, tener que levantar la voz para hablar con alguien o sentir ecos excesivos. Este último problema es bastante común en espacios con estructuras expuestas, sin revestimientos. Al contar generalmente con materiales poco absorbentes acústicamente –como el hormigón, el vidrio o el metal–, es habitual que los espacios con una estética industrial presenten una alta reverberación. Esto quiere decir que un sonido emitido tarda en desaparecer, ya que continúa reflejándose en las superficies del espacio y uniéndose a los otros sonidos, generando un ruido incómodo para sus usuarios. Es habitual experimentar este tipo de problemas en restaurantes, obligando a los comensales a hacer una esfuerzo extra para poder escucharse mutuamente. Ver más Ver descripción completa
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