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¡Los árboles se quedan! Frase con la que inicia la primera entrevista con los usuarios en el terreno, un par de crujías preexistentes, la primera con un tejaban manchado de hollín en donde apenas se percibía el color del barro de las tejas y la segunda; apenas si se podía sostener recubierta con láminas de metal. El espacio restante del terreno se encontraba lleno de maleza y tres árboles que bien sabíamos desde el principio jugarían un papel importante al momento de la distribución del proyecto. Un árbol de Ramón, uno de Pixoy configuran el espacio exterior de la terraza con piscina y una Ceiba que, por su tamaño, se muestra como la madre protectora de la vivienda dentro de las proporciones del terreno. La rehabilitación de la fachada que protege al tejaban sugiere el acceso principal en donde se alberga la Sala y vestíbulo de la casa con la intención de destacar los rasgos característicos de la construcción original y acoger un uso adecuado a nuestro proyecto; un receso antes de llegar a las áreas comunes las conforma un pequeño jardín central que ayudara a los espacios de servicios a pasar desapercibidos. Las nuevas extensiones de la casa como la cocina, comedor y recamaras se concibieron como volúmenes simples buscando siempre que se definan tectónicamente para complementar y coexistir con el edificio existente. Todos los espacios nuevos de la vivienda fueron tratados de tal manera que permitan la máxima captación de luz y viento en el interior, mientras conservan su apariencia monolítica desde exterior en relación con el edificio antiguo. Ver más Ver descripción completa
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