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En las viviendas se depositan los ahorros y los sueños. En ellas se hacen visibles los miedos, las ilusiones y los temores del ser humano. La casa es, a la vez, la gran aspiración de una familia y también la gran inversión de una vida. Al final, la decisión de comprar  o construir una casa es una decisión aparentemente racional, pero en buena medida emocional, y la atracción de singularizarla y disfrutarla se enreda necesariamente con la apuesta de mayor riesgo, un cierto riesgo del que todos debemos ser conscientes. Ese 'riesgo' es en el que nos hemos de sentir cómodos. Indecisa entre lo íntimo y lo público, esta casa combina una especie de laboratorio de formas en el que el hormigón juega plásticamente dando cuerpo y estructura a la casa con la declaración programática expresada por nuestros clientes. Ver más Ver descripción completa
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