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Vivir en el pueblo no necesariamente implica vivir como siempre, pero sí entender lo que supone. Esta vivienda no pretende ser diferente a lo que sucede en su entorno pero sí propone reflexionar sobre cómo debe ser una casa en el pueblo hoy en día, respetando la tradición y reduciendo su consumo energético al mínimo. El punto de partida, una familia que quiere disfrutar del exterior, de su propio exterior y de una flexibilidad espacial que le permita vivir toda la planta conjuntamente, deshaciendo los límites del espacio para poder recorrerlo con libertad. Una planta baja de servicio permite elevar la zona de día a un nivel que se evade del ruido externo y alcanza la claridad y luz adecuada. En ella se desarrolla la vivienda en torno a un patio central que separa la dos ámbitos diferentes de una misma zona de día, dejando al otro lado del patio una zona de estudio y juego, también entendida como posible habitación en otro momento de su vida. En la planta superior, las habitaciones alcanzan vistas lejanas que disfrutan de los referentes geográficos de la zona. Ver más Ver descripción completa
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