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No es novedad que los arquitectos busquen la idea de integración entre el interior y el exterior, diluyendo los límites físicos y visuales en un intento de incorporar el paisaje a la arquitectura. Sin embargo, cuando se visita el terreno para el desarrollo del proyecto, pueden ocurrir dos situaciones diferentes: una locación urbana, sin vistas o elementos naturales; o la presencia de vegetación en el espacio, como árboles y piedras, por ejemplo. En el caso de este segundo, hay muchos proyectos que aprovechan la posición de cada uno de los árboles en el lugar para la inserción del objeto arquitectónico, respetándolos y creando nuevas vistas, a través de patios o asociados con el nuevo paisaje. Sin embargo, cada vez es más común que estos, a partir de estudios de la especie y el tamaño, compongan el interior, estando parcial o totalmente inmersos en el espacio. Ver más Ver descripción completa
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