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El convento de San Andrés se trató de uno de los edificios más alabados de Salamanca hasta su destrucción a mediados del siglo XIX. De él tan solo han llegado hasta nuestros días unas pequeñas dependencias de servicio anejas al cuerpo principal, consistentes en una casa de oficios con tenadas y un notable pozo de nieve, construidos durante el siglo XVIII. Ante el deterioro generalizado y deseando incorporar los restos existentes a la oferta turística de la ciudad se redacta el proyecto, con el objetivo de integrar en un recorrido ordenado, lógico y atractivo los distintos elementos inconexos existentes: el pozo de nieve, un tramo de la muralla, las tenadas, el resto de la torre nordeste del convento y el acceso a las galerías subterráneas. Se ha optado por la utilización del material cerámico como hilo conductor, en forma de baldosas, ladrillos de tejar en los solados y celosías caladas, rasillones vistos como techo y teja en cubierta, al tratarse del material preexistente y que en algunas zonas se ha conservado, dotado de un gran valor expresivo y como reflejo de una larga tradición. Ver más Ver descripción completa
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