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La arquitectura no es un oficio que se pueda permitir caminar a ciegas, es un testigo de su tiempo y también su época precisa le da las herramientas que necesita para convertirse en un instrumento de transformación, como disciplina creadora que es.  Aun así, parte del material sobre el que se sustenta son las herramientas de la memoria y el contexto. No es posible elaborar una arquitectura razonable si no conservamos nuestra memoria, si olvidamos lo que otros han construido, sin su enseñanza certera y evocadora (no hablo de construcción vulgar y sometida al comercio). Y tampoco es posible obviar el contexto como materia sobre la que es posible reflexionar. Un contexto que en absoluto es celoso y opresivo, sino que al contrario ofrece los datos precisos para un trabajo serio. Este contexto no es exclusivamente físico, sino esencialmente cultural y social, aporta la lectura del presente y proyecta la arquitectura al futuro. Nada es memorable sin estar profundamente enraizado con su presente cultural, si no refleja con atención el panorama de su época; si no ayuda a describirlo y a desarrollarlo. Este pequeño Museo del Molinete se relaciona de manera obsesiva con esos dos conceptos: memoria y contexto. Ver más Ver descripción completa
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