Casa La Loma / Alejandro D' Acosta

Casa La Loma / Alejandro D' Acosta
© Marcos Betanzos
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San Felipe del Agua, México
  • Arquitectos: Alejandro D' Acosta
  • Área Área del proyecto de arquitectura Área:  780
  • Año Año del Proyecto de arquitectura Año:  2018
  • Fotógrafos Fotografías:  Marcos Betanzos
  • Proveedores Marcas y productos usados en este proyecto de arquitectura
    Proveedores: Adobe, AutoDesk, Trimble
  • Arquitecto Responsable:Alejandro D’Acosta
  • Equipo De Diseño:Francisco Lopez . Christian Ceseña
  • Construcción:Base Bioarquitectura, Rafael Cortes
  • Paisajismo:Fernanda D’Acosta
  • Colaboradores:Base Bioarquitectura
  • Ciudad:San Felipe del Agua
  • Pais:México
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© Marcos Betanzos
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Descripción enviada por el equipo del proyecto. Casa de La Loma supone un gran desafío, construír una casa en una superficie de 2,500 mt2 y ser capaz de sintetizar el programa para responder eficazmente a las condiciones estéticas, ambientales y culturales que supone construir en un lugar con una profunda historia secular como la ciudad de Oaxaca, en el sur de México. Es un proyecto que toma forma desde las partituras más básicas; el análisis detallado de la topografía, la herencia constructiva y su clima. Es entender la intervención del diseño desde una doble condición: Resolver un problema de espacios y respetar a su vez, la carga histórica y emocional de un paisaje apenas intervenido. El estudio de mecánica de suelos reveló lo que sería el material primario de obra y sistema constructivo: piedra del sitio. Un tipo específico de piedra y obreros especializados en trabajarla, una herencia constructiva ancestral mezclada con sistemas contemporáneos como el acero para solucionar problemas contemporáneos.

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Planta
Planta
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“Calidad de vida”, fue el simple requerimiento del cliente, para mantenerse cercano a la vida de campo y sus cualidades. La respuesta fue igual de simple pero concreta, construir desde lo que sitio nos da, además de generar un espacio de diversas perspectivas que pueda ser vivido en diferentes maneras y ser descubierto en medida que se recorre. La composición arquitectónica es un proyecto de metros cuadrados por compensación, por metro cuadrado de construcción había que ofrecer de vuelta un metro cuadrado de jardín, metros positivos y negativos para lograr un equilibrio, una obra más mimetizada que impuesta sobre el paisaje, al tiempo que se consolida como una arquitectura de recorridos y de jardines. Así, los metros cuadrados de jardín rebasan la superficie total del terreno, tras repoblar las azoteas con vegetación, como en la arquitectura prehispánica, habitar desde el techo para vincular la construcción con el entorno. Es una construcción que echa raíz y deja morir su superficie para entregarla nuevamente al origen. Habitar la roca que construye el paisaje, refugiarse en ella, generar espacios desde lo que hay, lo que ya estaba. Emerger desde la piedra y continuarla, acariciarla, reconstruirla en un acto de conciliación. Cascar la roca para crear cuevas habitables, posarse en ella para generar andadores, o flotar sobre ella para la contemplación de sí misma. Resignificar la piedra al intervenirla, moverla de lugar para brindarle sentido y significancia, siempre desde el terreno, desde el sitio como punto de partida. Había que blindar estrictamente los límites del terreno para no permitir que nada entre, pero, sobre todo, que nada salga en materia de desecho. Una obligación a concientizar cada material a emplear, cada clavo a poner, cada piedra a mover. Esto resulta ser un ejercicio de catalogación de materiales por capacidades y usos. Así, poco a poco, cada material va descubriendo su nueva vocación; las piedras con mejor cara crean los espacios interiores, las más dañadas se exponen al exterior, las piedras pequeñas que no son muro ahora son grava que acentúa la vegetación, y los viejos polines de cimbra descubren su nuevo oficio, ser la piel que cubre el espacio público de la casa, en una acción de resignificar, de interpretar el paisaje desde un sentido profundo.

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Corte longitudinal
Corte longitudinal
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Los polines, sin más, en orden secuencial, uno sobre otro, quemados, viejos y oscuros, son una memoria petrificada monumental, que hace vibrar la vista y las emociones. “de un acto de reciclaje, de no querer tirar nada, hacer valer cada centavo de material, me regalaron una postal” – dice el cliente. Una arquitectura que, como la roca, no envejece porque es atemporal. Porque no tiene tiempo, no tiene inicio, siempre estuvo ahí, contemplativa, tímida, callada, y da la voz a quien la merece; a la sombra, al viento, a la luz del sol, al silencio que compone su estructura; y el protagonista es el espacio no construido, los lugares para estar, los jardines para contemplar, los rincones para esconder el alma. Lo que aún no se dice. Lo que ningún arquitecto dictamina. Si toda arquitectura es un acto violento, una acción de cortes y desgarres, de peso muerto, de estructuras que no son, lo que corresponde entonces es diseñar la herida; la herida que somos y habremos de habitar. Que los cortes que fracturan la tierra sean los muros que nos resguardan, que por las grietas que causamos crezcan los nuevos jardines y sean las fisuras donde entrará la nueva luz.

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Corte longitudinal
Corte longitudinal
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Sobre esta oficina
Cita: "Casa La Loma / Alejandro D' Acosta" 16 jun 2020. Plataforma Arquitectura. Accedido el . <https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/941585/casa-la-loma-alejandro-d-acosta> ISSN 0719-8914

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