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"Lo más difícil en arquitectura es construir un edificio en el desierto. Es terrible, no hay referencias", comentó alguna vez Álvaro Siza. Aunque parezca contradictorio, la existencia de complejidades y limitaciones en el sitio donde se emplaza una obra es, en muchos casos, el punto de partida sobre el cual se apoyan y sustentan las ideas de los arquitectos y arquitectas a la hora de diseñar. Pensar en cómo sortear declives intensos, trabajar junto a preexistencias significativas o masas vegetales endémicas puede parecer, en un principio, un impedimento que limita el libre flujo creativo, pero en muchos casos es precisamente esta confrontación la que ofrece referencias para que los proyectos sean únicos y dialoguen con el sitio en el que se emplazan. Este 17 de junio, con motivo de la celebración del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía –fecha determinada en el año 1995 por la Asamblea General de Naciones Unidas con el fin de concienciar acerca de las iniciativas internacionales para combatir estos fenómenos- presentamos una selección de proyectos que abordan, desde el diseño y la materialidad, el desafío de implantarse en contextos desérticos, evidenciado cómo la arquitectura es capaz de operar respondiendo a las fuerzas inevitables de la naturaleza y a los deseos de construcción cultural. Ver más Ver descripción completa
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