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Los niveles de contaminación atmosférica a los que han llegado los grandes centros urbanos de todo el mundo en los últimos años delata la problemática relación que hemos mantenido –y seguimos manteniendo- con nuestro ambiente. La gravedad del asunto radica en que esta cuestión no solo afecta al equilibrio general del planeta, sino que, según la Organización Mundial de la Salud, el estado en el que actualmente se encuentra la atmósfera también provoca, mediante el simple acto de respirar, la muerte a alrededor de siete millones de personas al año. Al poco tiempo de que los Gobiernos de diferentes países anunciaron sus medidas para evitar la propagación del coronavirus –cuarentena y aislamiento-, numerosos estudios comenzaron a evidenciar un aspecto inesperado y esperanzador: los niveles de contaminación atmosférica de muchas ciudades comenzaron a reducirse notablemente a los pocos días de anunciadas las medidas debido a la menor circulación de tránsito y la reducción de las emisiones de la industria. Ver más Ver descripción completa
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