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“Da janela vê-se o Corcovado, o redentor, que lindo”. La letra de Tom Jobim, inmortalizada por las voces de João Gilberto y Astrud Gilberto, y una guitarra suave, fue una de las primeras canciones que introdujo al mundo la idea de un paradisíaco Río de Janeiro y un Brasil prometedor, con una población cada vez más urbana y una capital moderna construida de la nada. Casi 60 años después, Paulo Mendes da Rocha cita casualmente esta canción en una entrevista y señala que para él, en esta escena, el elemento más importante es la ventana, no el Corcovado ni el Cristo Redentor. Esto porque enmarca la vista y dirige nuestros ojos a lo que importa. Es una frase que pasa casi desapercibida, pero que tiene un enorme significado poético y artístico para el oficio de la arquitectura. Además de enmarcar las vistas, las ventanas son elementos de vital importancia para casi cualquier proyecto. Facilitan la comunicación visual entre el mundo exterior y el espacio interno, mientras filtran la luz, aíslan del frío y el calor, bloquean el agua e incluso aseguran la protección contra intrusos. Todo arquitecto también estará de acuerdo en que, además de estas funciones esenciales, la estética y los materiales de una ventana marcan una enorme diferencia en la apariencia de una fachada o espacio. Además, los marcos deben cumplir con una serie de especificaciones y estándares técnicos locales, adaptándose a las necesidades del proyecto y afectando las dimensiones, la ubicación e incluso los tipos de apertura de cada ventana. Especialmente para climas más severos, la complejidad del marco a menudo es tan impresionante que sus detalles casi podrían constituir obras de arte, con intrincados accesorios, pliegues y piezas, cada uno de los cuales juega un papel importante. Ver más Ver descripción completa
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