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Hiroshi Sugimoto fotografía el mar de manera obsesiva. En sus imágenes, una línea horizontal separa dos masas densas: el cielo y el agua. Una habitación mirando al mar es una fotografía de Sugimoto hecha arquitectura. Un marco para mirar el mar. Al entrar en el apartamento, se produce un radical contraste con respecto al resto del edificio, característico del urbanismo de los años 60/70 en la Costa del Sol. El tiempo queda suspendido por la presencia de la imponente vista del mar sin límites, recortada por la arquitectura. Decía Ortega y Gasset que “la obra de arte es una isla imaginaria que flota rodeada de realidad por todas partes. (…)Hace falta que la pared real concluya de pronto, radicalmente, y que súbitamente, sin titubeos, nos encontremos en el territorio irreal del cuadro. Hace falta un aislador. Esto es el marco” En este caso, la arquitectura es el marco para la contemplación de la naturaleza. Ver más Ver descripción completa
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