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Situado en la entrada de la ciudad, sobre los restos de un convento del siglo XVII, la propuesta arquitectónica para este proyecto se centra en los aspectos más llamativos del sitio y su valor patrimonial. Mediante el uso de un vocabulario arquitectónico contemporáneo y asegurando que el resultado sea en armonía con el entorno construido existente, se ha re-interpretado esta extensión, que está compuesta por capas horizontales que combinan tres materiales: madera, hormigón blanco y vidrio. La sección inferior, está hecha de concreto blanco con un agregado de piedra local, y rematada con aletas de metal que hacen eco de las hendiduras de las murallas existentes. Este revestimiento continúa desde las murallas y forma el subsuelo del edificio. La sección superior, que alberga las oficinas, está envuelta en una estructura de madera hecha de listones de alerce laminados ondulados y curvados, sostenidos por un marco de metal vertical. Ver más Ver descripción completa
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