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El concepto parte de fusionar referencias de la tradición en la cocina y mixología mexicanas (en particular las del Norte del país), las gamas tonales del desierto y el carácter de las haciendas.   En proyecto, se mezclaron tonos desérticos con los aplanados de tierra. Se hicieron pruebas haciendo variaciones en proporciones hasta llegar al balance entre color, textura, dureza y control de agrietamientos.  A partir del tono logrado, se buscó continuar la monocromía en la madera, que con bordes suavizados y manteniendo su textura en cubiertas y mobiliario, emula las formas y tallas sencillas de los trabajos artesanales del noroeste.   El tono guía permanece en pisos, donde un estampado irregular acompaña texturas y relieves en muros. Los muros bajos, con sus variaciones en alturas, funcionan como divisiones que generan ambientes independientes entre los grupos de mesas. Esos relieves, junto con sus aristas suavizadas, dan la idea que los muros nacieron de la misma tierra y han sido erosionados. Ver más Ver descripción completa
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