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Al diseñar y especificar la envolvente de un edificio, se deben considerar una serie de factores: costo, apariencia, aislamiento térmico y acústico, dimensiones, materiales, facilidad de construcción, necesidad de mantenimiento, y muchos otros temas importantes. Pero existe un elemento que generalmente pasa desapercibido, y que terminamos abordando solo cuando ocurre una tragedia: nos referimos al comportamiento de los materiales en caso de incendio. Más que depender de aparatos de control de incendios o de brigadas de emergencia, la idea de crear seguridad contra incendios se basa en la filosofía primordial de que el edificio, por sí mismo, debe estar diseñado para permitir la extinción del fuego y autoprotegerse para evitar su propagación. Los paneles laminados de alta presión (o HPL) son ampliamente utilizados en fachadas ventiladas, debido a sus características de protección contra la lluvia, el sol, impactos y graffiti. Al estar compuestos de hojas de papel superpuestas, llenas de resinas termoestables y unidas por la aplicación simultánea de calor y presión, proporcionan confort térmico a la envolvente del edificio y permiten generar fachadas de diferentes texturas y colores. En un principio podríamos pensar que en caso de incendio las llamas consumirían rápidamente sus materiales, pero no es el caso. Ver más Ver descripción completa
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