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Hubo alguna vez un sistema de ascensores, más bien funiculares, que subían por las faldas de los cerros de Valparaíso hasta llegar a las casas de colores desde donde se podía contemplar el plan urbano, el puerto y el mar. De ellos sólo unos pocos han sobrevivido. Los ascensores o funiculares porteños se pueden considerar como una especie de puente entre el plan de la ciudad y sus cerros, y pertenecen al paisaje de esta ciudad puerto. Son uno de los símbolos más característicos e iconográficos de la ciudad, cada uno de ellos tiene su propia evolución y en su conjunto, son parte de la historia de Valparaíso y su desarrollo industrial, evidenciando también problemáticas sociales y económicas que sufre la ciudad. Pero más allá de tener un enorme valor patrimonial y social, estos artefactos surgen, evolucionan y forman parte del sistema de transporte público para los habitantes de la ciudad, su traslado diario, y los visitantes. Ver más Ver descripción completa
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