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A la hora de afrontar el proyecto, la ubicación en Madrid fue uno de los mayores atractivos del lugar. Entre el parque del Oeste y el Campo del Moro al sur, abrigadas por la loma de la cuesta de San Vicente y el promontorio del templo de Debod, se recogen seis manzanas en desnivel de camino a la Plaza de España. Entre estas manzanas, una calle en rampa accede al interior de una de ellas, donde se descubre una travesía de ladrillo con puertas de acceso a viviendas pasantes que también hacen las veces de portales en este singular barrio. La propiedad buscaba una transformación hacia espacios versátiles e indefinidos. En el estado original, los techos altísimos permitían soñar con un recorrido vertical dentro de la vivienda que continuase el vaivén del barrio. Por otro lado, las fachadas de cuidado aparejo de ladrillo presentaban la posibilidad de una estrategia proyectual artesana. Ver más Ver descripción completa
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