Agrandar imagen | Ver tamaño original
Cubrir el patio de un edificio implica, necesariamente, transformarlo. Convertir un espacio exterior en otro interior supone usarlo de modo diferente. Sin embargo, es un espacio que debe seguir siendo iluminado y ventilado sin alterar su equilibrio térmico. Además, debe proteger de la lluvia y el viento. El planteamiento del proyecto pretende retroceder en el tiempo a los ligeros y luminosos lucernarios de hace más de cien años aunque, lógicamente,  bajo una visión contemporánea. El patio principal de la Escuela Politécnica Superior necesitaba cubrirse para realizar eventos, congresos y otros actos y, por lo tanto,  el espacio resultante debía estar protegido de la acción directa del sol, el viento o la lluvia. El proyecto plantea el diseño de un nuevo espacio a través de la utilización de una estructura textil  tensada translúcida empleando el mínimo material posible. Inclinando los muros existentes de los bordes del patio en direcciones opuestas y tensando la tela translúcida en el nuevo perímetro, se consigue un espacio que parece expandirse como una burbuja de jabón desde el interior. La tela forma una superficie que parece flotar respecto a su perímetro pues no lo toca y el hecho de redondear los encuentros del perímetro hacen que el espacio se perciba como continuo y con iluminación natural difusa. Los muros interiores actúan como reflectores y multiplicadores de luz. La lámina actúa como “reloj solar” al estar perforada en los puntos más altos. De esta forma introducimos la cuestión temporal necesaria al ser un espacio cerrado. La tela se separa del muro en todo su perímetro 15 cm lo que permite la ventilación cruzada. Ver más Ver descripción completa
Compartir Compartir