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Vestir el Pabellón Mies van der Rohe para desnudarlo de su materialidad. Con esta sencilla acción, el Pabellón se convierte en una representación de sí mismo y abre la puerta a múltiples interpretaciones sobre aspectos como el valor del original, el papel de la superficie blanca como imagen de la modernidad, o la importancia de la materialidad en la percepción del espacio.   El Pabellón de Barcelona sobre el que actuamos es una reconstrucción; una réplica tan fidedigna del original, que a menudo cuesta recordar su verdadera naturaleza. Un edificio que debía ser temporal quedó inmortalizado en primera instancia por el relato escrito del movimiento moderno, y más adelante, por su propia reconstrucción.  Convertir el Pabellón en una imagen de sí mismo, con todas sus superficies limitadas a un único material, pone en evidencia el papel representativo del edificio; tanto el del original, como símbolo nacional, como el de la réplica, en representación del primero. El Pabellón se convierte, durante un tiempo, en la maqueta a escala 1:1 de la réplica del pabellón temporal más longevo de la arquitectura moderna. Sustraer parte de la materialidad al Pabellón abre además otras interpretaciones ligadas a la historiografía de la arquitectura del siglo XX.  Ver más Ver descripción completa
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