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La gastronomía, la cultura, el turismo y la interacción con la gente local son las razones por las que a las personas les gusta viajar. Sin embargo, el factor común que nos lleva a explorar nuevos lugares es simplemente la oportunidad de conocer ciudades y paisajes diferentes al entorno al cual estamos acostumbrados. Por ejemplo, cuando los turistas chinos visitan Copenhague, admiran sus diversos recorridos de ciclovías, sus frondosos parques verdes y sus tradicionales fachadas escandinavas de ladrillo en Nyhavn. Del mismo modo, un turista danés seguramente se sorprende por la impresionante escala de Beijing con sus más de 9 millones de bicicletas, y de la yuxtaposición de la antigua cultura china con la sociedad moderna. El ingrediente clave es la atmósfera, que consiste en la relación entre las personas y el entorno, creando un cierto estado anímico. El filósofo alemán Hermann Schmitz lo describió de manera adecuada, refiriéndose a  las atmósferas como emociones inmersas en el espacio. Es decir, más que los propios materiales, son las emociones las que dan sentido a los espacios al crear determinadas atmósferas. Para Randers Tegl, proveedor escandinavo de ladrillos, los techos de ladrillo se han ido instaurando como una nueva tendencia atmosférica. En este artículo observaremos diferentes casos de aplicación de techos de ladrillo en Europa y las nuevas posibilidades arquitectónicas que generan. Ver más Ver descripción completa
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