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El granero, con una naturaleza muy similar a los silos y los hórreos, es una tipología edilicia esencial dentro de los procesos de acopio agrícolas. Sus diseños suelen ser simples y funcionales. Sirviendo específicamente como depósito para almacenar grandes volúmenes de materias primas, se caracterizan por ser sus techos altos, sus grandes luces y su relativa flexibilidad, protegiendo del sol, la lluvia, la humedad y los animales a los productos derivados de las actividades de la agricultura -cereales, frutos, granos, paja, heno-. En el pasado, era muy común que, en las áreas rurales, cada familia o poblado gestionara la producción de sus propios alimentos, teniendo graneros y otros edificios anexos a sus viviendas destinados a la producción de la tierra. Sin embargo, la rápida evolución en los métodos de cultivo –con la tecnificación, el uso de máquinas sembradoras, las mejoras en los métodos de fertilización y riego, la selección y manipulación de semillas, etc.- generó que, con el paso del tiempo, se diera un incremento gradual en la productividad y el rendimiento de las tierras, por lo que se comenzaron a gestar nuevas formas de organización en torno a la explotación del suelo. En la actualidad, son comunes las grandes producciones, nucleadas en determinados sectores de cada país, con procesos casi completamente mecanizados. A raíz de esto, muchas granjas de pequeña y mediana escala han dejado de funcionar y un significante porcentaje de la población ha dejado de vivir en áreas rurales, migrando a las ciudades. Ver más Ver descripción completa
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