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La ciudad de Calella está formada por un entramado de construcciones entre medianeras, muy habitual en la costa catalana. Se denominan ‘cases de còs’ se caracterizan por tener cuatro o cinco metros de ancho, dos o tres plantas, mucha profundidad y suelen tener un pequeño patio al interior de la manzana. El encargo no solo consistía en la construcción de una vivienda, sino que además tenía diversos condicionantes como punto de partida. Por un lado, en la vivienda tienen que convivir una mujer y su madre. Además, el proyecto tiene que insertarse en una parcela muy estrecha (4,00m) y muy profunda. Esto condiciona en gran medida las circulaciones verticales y la entrada de luz a las partes centrales de la casa. Es estableció que la madre habitaría los espacios en planta baja y la hija las plantas superiores. La primera dispondrá de acceso directo tanto a la calle como al patio interior. La hija dispone de un programa de cocina, estar, comedor y habitación en un mismo espacio y una sala para invitados y yoga en la planta superior. Ver más Ver descripción completa
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